MONTE DE MATAESPESA

Un espacio a conservar

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(Propuestas Abiertas de Alpedrete Sostenible)

   

Introducción

   Por constituir el Monte de Mataespesa un espacio de gran interés ecológico en el municipio de Alpedrete, su conservación debe hacerse a toda costa. En este documento intentaremos dejar constancia de ello y realizaremos algunas propuestas de futuro para no perder los grandes valores medioambientales de este “pulmón verde” de Alpedrete.

 

Consideraciones ecológicas

   El Monte de Mataespesa es un auténtico corredor verde que une los encinares de nuestro municipio con los de Collado mediano y estos con la sierra de Guadarrama.

   Los espacios naturales terrestres no pueden ser gestionados como “islas” de ahí la importancia de mantener corredores vegetales que permitan a la fauna su viabilidad. De no ser así las poblaciones languidecen por problemas genéticos, sanitarios  o  porque simplemente no disponen de un mínimo espacio vital para desarrollar su vida.

   Consciente de esta problemática  la Unión Europea a catalogado una serie de ecosistemas que merece la pena conservar, tenemos la suerte de que la directiva Hábitat ampara la protección de este tipo de bosque (Concretamente. Restaurar el “castillo” como centro de esta escuela taller, código 9340) por lo cual, como europeos que somos, tenemos la obligación de fomentar la conservación de estos espacios.

   Además, como más adelante veremos la alta  biodiversidad de la península ibérica en general y de los ecosistemas mediterráneos en particular debe ser preservada del acelerado proceso de extinción al que se ve sometido el continente europeo.

   No olvidemos tampoco que los ecosistemas forestales son grandes fijadores de carbono, que es “secuestrado” de la atmósfera e inmovilizado en sus tejidos, lo cual contribuye a luchar contra el efecto invernadero y la subida global de la temperatura del planeta.

  Vegetación

  El Monte de Mataespesa está formado por un encinar con enebros (Encinar carpetano)  Debido a la naturaleza del suelo (Abundancia de berrocales, lanchares y otros sustratos rocosos) aparecen bosquetes de enebros de porte arbóreo, formaciones vegetales extremadamente interesantes.

  Los encinares carpetanos constituyen formaciones arbóreas más o menos densas, dominadas por especies subesclerófilas o perennifolias, de apetencias silicícolas, es decir, suelos ácidos; precisamente los que tenemos en nuestro término municipal. La estructura de este bosque, aunque alterada por la acción humana, cultivos, ganadería, recogida de leñas etc.,  constituye un tipo de bosque con gran capacidad de regeneración. 

  El encinar carpetano esta dominado por la encina (Quercus ilex subsp. Ballota) en la que se entremezclan enebros dispersos (Juniperus oxycedrus) Por debajo de este sustrato arbóreo se desarrolla un estrato arbustivo y otro herbáceo, más o menos densos dependiendo de la cobertura de los árboles. Por lo tanto, en aquellas situaciones en las que el encinar se encuentra algo más aclarado, es frecuente la presencia de un estrato arbustivo más rico en especies. 

  Así podemos encontrar, sólo por citar  unos pocos,

 

Jaras (Cistus ladanifer)

Ládano, fijador de perfumes

Jazmines (Jazminum fruticans)

 

Madreselvas (Lonicera etrusca L.Periclymemum)

 

Majuelos (Crataegus monogyna)

 

 Rusco (Ruscus aculeatus)

Sustancias útiles para la medicina

Torvisco (Daphne gnidium)

Se investiga su producción como útil fitosanitario ecológico

 

  Algunos podrían objetar que son simples arbustos sin interés pero pensemos el gran valor que las plantas tienen para nuestra civilización.  Y así podríamos seguir  con casi  todas las plantas.

  En los claros del bosque se desarrolla un sustrato herbáceo cuya complejidad y riqueza varía en función del enclave donde se localice el encinar. En concreto, pastizales terofíticos y, dependiendo del grado de alteración, especies como la Paeonia broteroi, Orchis mascula, Thapsia villosa, etc. (Algunas de estas especies, en la lista roja de flora amenazada)

  Caso aparte son los enebrales arborescentes de este monte:  enebros dispersos por el encinar acompañan a  Cistus ladanifer, Lavandula stoechas, Helicrysum stoechas, Cytisus scoparius y tomillos como el Thymus zygis y el Thymus mastichina.

   Los enebros aparecen en exposiciones cálidas, suelos rocosos y pendientes moderadas. La originalidad y extrema rareza de este tipo de formaciones en el contexto peninsular y regional,  hacen recomendable la protección estricta de este tipo de formaciones, escasas y extremadamente sensibles, pudiendo cualquier cambio en su seno suponer su desaparición.

 FAUNA

  Esta riqueza florística se encuentra acompañada por una buena presencia de fauna, tanto de aves,  mamíferos y reptiles:  

Abejarucos, milanos, agateadores, mirlos, abubillas, carboneros, ruiseñores, urracas, mosquiteros etc.

Ardilla, conejo, liebre, jabalí, comadreja, zorro, etc. 

  En especial, el municipio de Alpedrete es muy citado en estudios herpetológicos ya que se encuentran poblaciones de especies muy escasas, como la ranita de San Antonio.

  Toda esta fauna no solo depende directamente de la conservación de este espacio  sino que este actúa como corredor verde, permitiendo los movimientos hacia otros espacios naturales de las cercanías.

  Un municipio tan pequeño no puede permitirse el lujo de perder un espacio tan singular. Su urbanización supondría la desaparición como tal, siendo inadmisible este hecho. La vocación de este monte es la conservación y mantenimiento de su uso ganadero, fomentando estos principio mediante las siguientes actuaciones:

 

PROPUESTAS DE ALPEDRETE SOSTENIBLE PARA MATAESPESA

 

1.      DECLARARLO NO URBANIZABLE, DE ESPECIAL PROTECCIÓN

2.      RESTAURAR EL “CASTILLO DE MATAESPESA” COMO CENTRO DE ESCUELA-TALLER de carácter medioambiental, desarrollando la dedicación y restauración de todos los espacios singulares del municipio y la educación ambiental.  

3.      FOMENTAR SU CARÁCTER DE PASILLO VERDE que interconecta diversos ecosistemas de la zona y,  asimismo, crear un Centro de Interpretación Medioambiental.